Tres generaciones de pasión cafetera
Todo comenzó en 1962, cuando el abuelo Mateo Habana abrió las puertas de un pequeño local en el corazón de Downtown. Con un tostador artesanal y la receta secreta de su familia, transformó el aroma del café recién molido en el perfume del barrio.
Hoy, su nieto continúa esa tradición, honrando cada grano con el mismo respeto y dedicación que su abuelo enseñó. En Esencia Habana, no solo servimos café — compartimos una herencia familiar que ha unido a generaciones durante más de seis décadas.